La actriz australiana Margot Robbie estaría en negociaciones para encabezar una reinterpretación contemporánea de American Psycho, ahora con una protagonista mujer que llevaría el relato hacia nuevas lecturas sobre poder, obsesión, consumo y status. El proyecto, que sería dirigido por Luca Guadagnino, se alinearía con la tendencia de la industria a releer historias icónicas desde perspectivas diversas y actuales.
En ese contexto, la frase clave del tema —remake femenino de American Psycho con Margot Robbie— cobra fuerza porque condensa la novedad (el enfoque de género), el ancla de búsqueda (el título original) y el atractivo de casting (la estrella). La producción, según reportes de prensa, analiza el impacto que tendría este giro narrativo antes de hacerlo oficial, mientras crece la conversación en redes y foros de cine.

De Patrick Bateman a una psicopatía en clave contemporánea
Reportes de The Sun y comentarios de una fuente cercana señalan que la producción valora a Robbie para un personaje que actualice el arquetipo originalmente interpretado por Christian Bale en 2001. La apuesta no sería una copia escena por escena, sino una relectura: mantener la sátira del consumo, el vacío y el narcisismo, pero trasladar el conflicto a un personaje femenino inmerso en dinámicas de éxito, apariencia e hipervigilancia social propias de 2025.
“Margot está en su mejor momento… y asumir un papel tan intenso realmente demostrará qué tan sensacional actriz es”, habría dicho la fuente citada, reforzando la idea de que el proyecto podría convertirse en un vehículo actoral que exija rango, ambigüedad moral y presencia magnética.
Además, se comenta que los productores sondean la reacción del público antes de cerrar el anuncio, un movimiento habitual cuando un estudio planea subvertir expectativas de una obra de culto. Así, el remake femenino de American Psycho con Margot Robbie no solo genera titulares: prueba una lectura de riesgo que, si funciona, podría abrir puerta a otras reimaginaciones de catálogo con enfoque de género.
¿Por qué reimaginar American Psycho?
Desde la novela de Bret Easton Ellis, American Psycho ha sido una sátira polémica y provocadora sobre la deshumanización en contextos de élite. La película de Mary Harron (2001) convirtió a Patrick Bateman en un emblema del yuppie monstruoso. Sin embargo, más de dos décadas después, la conversación cultural cambió: las redes sociales, el culto a la marca personal y la performatividad del éxito ofrecen nuevos símbolos para una crítica similar, pero desde otra subjetividad.
En ese marco, una protagonista mujer permite explorar otras violencias, presiones y expectativas: techo de cristal, perfeccionismo, vigilancia sobre el cuerpo, y una cadena de recompensas sociales distinta —pero no menos corrosiva— que puede llevar al mismo abismo de alienación. La pregunta no es “si puede hacerlo”, sino “qué distinta se ve la misma enfermedad social desde una biografía femenina”.
Lo que cambiaría (y lo que no)
Se mantendría la sátira al consumo, la obsesión con el estatus y la violencia simbólica de los entornos de élite.
Cambiaría el dispositivo de mirada: la subjetividad femenina permitiría otros códigos de poder, manipulación y violencia (más psicológica y performativa, no necesariamente menos extrema).
Permanecería la ambigüedad moral y el juego con la fiabilidad del narrador, uno de los sellos de la obra.
Evolucionaría el imaginario visual: de tarjetas de presentación y susurros corporativos a feeds, métricas y rituales de autoexhibición.
El factor Margot Robbie
La elección de Robbie sería coherente con su filmografía reciente: pasó de I, Tonya a productora y rostro de fenómenos globales como Barbie, mostrando dominio de roles complejos que combinan comentario social con atractivo mainstream. En un remake femenino de American Psycho con Margot Robbie, su presencia facilitaría que una idea “de nicho” cruce al público general sin diluir el filo autoral.

*IC














