Lo ejecutaron en Cerro Bola

Lo ejecutaron en Cerro Bola


Por Dr. Mauricio Saldaña el 25/05/2021 - 06:00

Joel Ernesto Soto, director de la Policía Estatal en Sinaloa fue ejecutado la mañana del 24 de mayo, sobre la carretera Benito Juárez (que nadie le dice así, sino La Costera), a la altura de Cerro Bola, en el municipio de La Angostura, próximo a Guamúchil.

Los peritos contaron más de 200 impactos sobre la unidad que conducía este antiguo militar, con Arma de Caballería. Por la forma en que se encontró el cuerpo y el automóvil, no hay demasiado que reflexionar: se dirigía de Los Mochis a Culiacán y a flanco izquierdo, lo cosieron a balazos desde el carril contrario.

Es evidente que sus atacantes sabían perfectamente por donde pasaría y a qué hora. ¿Quién lo mató? Es demasiado obvio: el cártel de Sinaloa, amo y señor de la zona, por no decir del estado de Sinaloa.

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El cártel se la cobró a Soto: ahí está el encontronazo del 6 de mayo en la zona de Eucalipto, colonia Loma Bonita en Mazatlán. El director de la Policía Estatal y su gente se enfrentaron a balazos con un grupo del cártel.

En un breve enfrentamiento, perdieron los sicarios por novatos: los siete fueron detenidos y el arsenal, inmovilizado. Con menos armas, la gente que reclutaba el célebre “Cholo Iván” (jefe de seguridad de Joaquín Guzmán) hubiera hecho cenizas a los policías que dirigía Soto en ese momento.

Desde diciembre del 2018, Soto fue nombrado director de la Policía Estatal y había estado dos años como secretario de Seguridad Publica en Mazatlán.

Apenas salió de la Escuela de Armas y empezó un largo periplo, desempeñando distintas actividades en Batallones y Regimientos de Caballería Motorizado y Blindados de Reconocimiento.

Además de su estado natal, Soto se movió por el Estado de México, Chihuahua, Coahuila, Chiapas, Guerrero, Sinaloa y Baja California Sur.

Sin embargo, una fuente comenta que este atentado traía como antecedente el baño de sangre en Villa Unión, Mazatlán, el 30 de junio de 2017 y que tuvo como saldo a diecisiete muertos del bando del cártel en una operación por lo menos extraña y poco comentada.

Lo único que sí se sabe es que el evento inició poco antes de las nueve de la noche y casualmente los municipales vieron llegar a un grupo armado a una casa ubicada sobre Pedro Infante y Mariano Escobedo, en Villa Unión.

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Los sicarios se enfrentaron en la casa y otros escaparon con rumbo a La Amapa, adonde fueron tableteados sin problema. Por supuesto, la historia no es siquiera creíble.

La alcaldía de Mazatlán señaló inocentemente que, de la nada, la zona se llenó de militares, federales y municipales contra los sicarios. SEDENA no ha dicho una palabra y la peor parte se la llevaron los del cártel. Los municipales apenas y tuvieron cinco heridos.

Se sostuvo que los sicarios fueron a levantar a un narcomenudista de la zona, “El Llagas”, que no se quiso alinear y por ello enviaron a un grupo para que lo escarmentara.

Por supuesto, nadie lo creyó: cómo pudieron matar a 17 sicarios; cómo no llegaron apoyos de los sicarios; cómo vencieron los municipales, aunque estaban fortalecidos por los militares y obvio, cómo se dio ese encuentro fortuito.

Preguntando, me dicen que la versión más fuerte es que no fueron policías contra sicarios, sino dos facciones distintas del cártel de Sinaloa las que se enfrentaron, nada más que unos llevaban uniforme y los otros, apenas y sus armas.

Y que por ello el hartazgo llegó poco a poco hasta que el 24 de mayo sucedió lo que sucedió en ese camino de Los Mochis a Culiacán.

Mientras tanto, uno de los ex jefes de Soto anda con cuidado: Fernando Pucheta Sánchez, quien se sueña como alcalde de Mazatlán y sigue con el misterio de sus cientos de facturas expedidas por proveedores fantasma en su primera gestión como edil de ese municipio, así como a su predecesor, Carlos Felton González.

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Culiacán, Mazatlán, Ahome y Guasave pagaron 162 millones de pesos a 92 empresas fantasma boletinadas por el SAT por “operaciones fiscales inexistentes”.


Epílogo poblano


Un funcionario que trabajó para el gobierno del estado de Puebla tiene una historia sumamente parecida a la de Soto, prácticamente una copia al carbón. Y también anduvo en Sinaloa, durante un lapso pequeño y después salió huyendo, pero una sombra lo protegió.

Este personaje llegó a Puebla y luego lo ocultaron, sumamente empoderado por una de las mujeres del gabinete de Andrés Manuel López Obrador. Aquel individuo se soñaba como amo y señor del C5 pero no le alcanzó a su madrina para imponerlo.

Es lo mismo que ocurrió con los chiapanecos, pero con distintos grupos criminales. Como diría el clásico: no entienden que no entienden.

*AR