El temor a perder

El temor a perder


Por Fernando A. Crisanto el 25/05/2021 - 05:55

En las próximas elecciones, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, no sólo se juega la mayoría en el Congreso sino el futuro de su proyecto de la Cuarta Transformación, pasar a la historia pues.

Los nervios mostrados en sus últimas mañaneras expresan esa sensación que deja la incertidumbre y el temor de que el pueblo bueno no lo apoye mayoritariamente como en 2018, lo que puede suceder si pierde la mayoría calificada para hacer modificaciones constitucionales como ha anunciado que requiere el sistema reiteradamente.

Operador político desde su juventud –fue presidente del PRI en Tabasco en 1988- se prepara para unas elecciones competidas y su descalificación permanente de las autoridades y los jueces electorales tiene que ver con adelantar un fraude en el proceso, sino lo ganan Morena y sus aliados.

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Por eso se prepara a través de la capacitación de sus representantes en las casillas a truquear el conteo de votos y sumar a favor de su causa todos los votos que se crucen, aunque sea un solo votante, lo que es ilegal.

Si pega y ganan, bien para ellos, pero si pierden irán por la nulidad y/o la judicialización del proceso, documentó ayer Salvador García Soto en El Universal.

Es vital para su proyecto la mayoría amplia en la Cámara de Diputados, como también lo es en las 15 gubernaturas en juego, donde espera conseguir por lo menos 10 para gobernadores de Morena, ya no quiere tratar con mandatarios opositores porque piden y son incómodos para su proyecto.

Ayer, el diario español El País publicó resultados de encuestas estatales que revelan que el presidente va bien, pero no como esperaba a principios de año.

“Andrés Manuel López Obrador se juega la consolidación del poder de su proyecto político en dos frentes el próximo domingo 6 de junio. El de las mayorías en la Cámara de Diputados es el que más atención acapara en los medios nacionales e internacionales. Pero la partida que se produce fuera de la capital es igual de importante, particularmente en aquellas gubernaturas clave en las que el mandatario ha invertido capital político, y espera obtener un retorno.

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“Las encuestas arrojan beneficios inciertos, pero provisionalmente el saldo queda a favor de Morena y en contra de la oposición PRI-PAN-PRD, que en la mayoría de las carreras se ha combinado en torno a un solo candidato.

“Guerrero, donde la apuesta personal fue más fuerte, no se pierde. La frontera norte también mantiene liderazgos rojo pardo. Pero en Nuevo León la candidata morenista no logra recuperar el dominio que disfrutó hasta marzo, y en San Luis Potosí parece que el verde Gallardo despega a costa de Mónica Rangel, exsecretaria de Salud de la Administración roji-parda saliente.

“Nuevo León: empate PRI-MC. Vieja y nueva política se entrecruzan en la lucha por el liderazgo de las encuestas para llegar hasta Monterrey. Mientras, la apuesta de López Obrador se ubica en los mismos niveles a los que cayó en el tránsito de marzo a abril.

“Por ahora, las investigaciones abiertas por la Fiscalía el pasado lunes 10 de mayo, con las que Adrián de la Garza se ha retratado a sí mismo como un perseguido político, no han cambiado sustancialmente la carrera: en el virtual empate del priista con el nuevo llegado Samuel García, que ha estabilizado su crecimiento en el entorno del 30%, De la Garza es quien a día de hoy mantiene la ventaja.

“Guerrero: Salgado (hija) mantiene liderazgo (por ahora). Tras sustituir a Félix Salgado Macedonio, acusado de violación y retirado de la carrera electoral por motivos de financiación, la candidatura ahora encabezada por su hija y heredera política, Evelyn Salgado, no cede pie en las encuestas, e incluso está en situación de consolidar un pequeño repunte.

“El efecto de la sustitución no está del todo asentado en los sondeos, que tardan en recoger este tipo de impactos por tiempos en las muestras y porque la opinión de los votantes no cambia necesariamente de un día para otro cuando una nueva candidatura entra en liza: se necesita tiempo para asumir el cambio y filtrarlo. Pero detrás de Salgado, Mario Moreno (PRI, pero aliado con y PAN y PRD en el formato de coalición “Va por Guerrero”) acecha con un crecimiento sostenido, aunque aún insuficiente.

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“San Luis Potosí: peligra el liderazgo de Pedroza. Hasta mediados de abril, el candidato de la coalición opositora, liderada aquí por el conservador PAN, mantenía un cómodo dominio. Hoy, se ha estabilizado en el 38%, pero los cambios están sucediendo detrás suyo. La carrera por la segunda plaza que tenía ocupados a Mónica Rangel (Morena) y a Ricardo Gallardo (PVEM) se está resolviendo por el segundo, hasta el punto que Gallardo ha logrado liderar o empatar en tres de las últimas cuatro encuestas publicadas.

San Luis Potosí era uno de los pocos lugares en los que estos dos partidos no lograron consolidar una candidatura común, algo que a todas luces estaba perjudicando en contraste con el frente más unido de PRI, PAN y PRD. Pero en la medida en que el voto en el bloque Morena-PVEM se consolide en torno a Gallardo, la comodidad de Pedroza puede perderse, dado que parece que, por ahora, él ha tocado techo, pero el verde aún puede crecer tanto como Rangel pueda caer.

Baja California: dominio destacado de Morena. En el Estado de la frontera noroccidental, el único empate apreciable se da por el segundo puesto. A la celebridad Lupita Jones, apoyada por la coalición opositora Va por Baja California, no le da para despegar. Hank Rhon, viejo conocido de la política en Baja, se encuentra en una situación similar, pero con mucha más incertidumbre en torno a una candidatura que, más allá de su apoyo partidista social-conservador, parece depender de la imagen de quien la encabeza, y produce los consiguientes vaivenes en la media de encuestas, notablemente dependientes del momento mediático y también de la metodología de los sondeos que entran o salen de la media en cada momento.

“Con este panorama, Marina Ávila mantiene su dominio en los entornos del 47% tras tocar un techo del que ahora regresa a su media habitual en las últimas semanas.

“Sonora: carrera estable entre dos; Morena, primero. El hijo de exalcalde de Hermosillo, Ernesto Gándara, que el PRI presentó para contrarrestar a un peso pesado de Morena (Alfonso Durazo fue secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, un cargo que acumula presencia en una zona compleja de manejar como Sonora), se mantiene competitivo.

“La distancia entre ambos es de 10 puntos, favorables a Durazo. Pero estas brechas entran dentro de la duda marcada por los márgenes de error de encuestas estatales, casi siempre más inciertas que las de orden federal.

“Sinaloa: Rocha (Morena) casi en 50%. Mario Zamora está consolidando una campaña que claramente ha ido de menos a más. El candidato priista, que junta tras de sí a PAN y PRD, es la única posibilidad contemplada para plantarle cara al izquierdista Rubén Rocha, que lleva primero toda la carrera. La brecha se ha reducido en las últimas dos semanas de 13 a 10 puntos: dentro de lo razonable en una carrera cuya tendencia hacia ser cada vez más cerrada es nítida, pero aún con ventaja para Rocha”.

Morena puede mantener su ventaja establecida hasta ahora, pero habrá finales de fotografía y ahí es donde López Obrador sufre porque esperaba tener a estas alturas todo definido a su favor y a una  4T triunfante, lo que aún no puede cantar.

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De los votos del seis de junio depende todo, aunque como acostumbra López Obrador jamás aceptará una derrota, aunque los resultados oficiales, porque él siempre tiene otros números, digan lo contrario.

 

De las anécdotas que se cuentan


A Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y Cuauhtémoc Cárdenas les sale bien el nado sincronizado. Tras su reunión de hace unos cuantos días, inició el movimiento.

Ifigenia Martínez empezó con una entrevista en “El Universal”, mesurada y puntual, por lo que no se esperaba la de ocho columnas con ella.

La semana pasada, Porfirio Muñoz Ledo le concedió una larga entrevista a Lourdes Mendoza, en “El Financiero”.

A medio camino entre biográfica y crítica se dio la exposición del hombre que le colocó la Banda Presidencial a Andrés Manuel López Obrador; no actuó como Ifigenia y optó por un lenguaje que llamó la atención.

En lugar de ser agresivo, el fundador del PRD se portó condescendiente, casi didáctico hacia el presidente. Como solo Muñoz Ledo sabe hacerlo, en esos términos paternales daba a entender que López Obrador le debe su Presidencia de la República a una legión de personajes a los que ahora desdeña.

Y Cuauhtémoc Cárdenas sí se colocó los guantes.

El sábado de la semana pasada señaló en una entrevista que salió publicada hasta en los medios que son afines a López Obrador y con su parco modo de hablar soltó: “Difícilmente diría yo que tenemos un gobierno de izquierda, por más que se digan de izquierda”.

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“No (me siento parte de Morena), yo estoy fuera de la actividad partidaria y este es un movimiento, sin duda alguna, pues partidario electoral. Tampoco estoy impulsando y menos oponiéndome a ninguna cuestión de carácter electoral, ninguna candidatura de nadie ni de un partido ni de una persona en particular”.

El diablo está en los detalles.

Cárdenas no necesita de un partido político para moverse, más bien le estorbaría para hacerlo.

Los tres están en acción y apenas están calentando motores, pero de que se mueven juntos, lo hacen.

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*AR