Los conflictos de los Jenkins

Los conflictos de los Jenkins


Por Fernando A. Crisanto el 21/05/2021 - 05:55

La disputa por el manejo del patrimonio de la fundación poblana, originalmente Mary Street Jenkins, tiene años y parece no terminar.

En junio de 2020, el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa determinó que la Fundación Mary Street Jenkins debía pagar al SAT 629.3 millones de pesos por la operación realizada en 2014, cuando trasladaron sus recursos de Puebla a otra entidad para después llevarlos a paraísos fiscales.

En marzo de este año, un juez del Estado de México emitió órdenes de aprehensión contra la familia. También ese mes, Virgilio Rincón Salas, uno de los abogados de la familia, declaró a Reforma que los recursos de la Jenkins se sacaron del país porque el ex gobernador Rafael Moreno Valle, hoy extinto, pretendía apoderarse del patrimonio.

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El Juez Sexagésimo de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México ordenó el embargo de bienes de la familia Jenkins para garantizar la devolución del patrimonio de la Fundación Mary Street Jenkins, valuado en 720 millones de dólares.

El embargo responde a una demanda del pasado 12 de marzo por la Junta para el Cuidado de las Instituciones de Asistencia Privada del Estado de Puebla, órgano dependiente del gobierno estatal.

Resulta que, en abril de 2014, la familia, constituida como patronato, firmó un contrato marco de donación registrado ante un notario de Jalisco, donde trasladó sus bienes y recursos financieros a la Fundación Bienestar de Filantropía, que estaba en Aguascalientes y después se trasladó a Barbados.

A esta información, el miércoles por la noche, la familia respondió que “desde hace más de seis décadas, la Fundación Jenkins trabaja a favor del bienestar de México en diversas áreas como la educación, cultura, salud, deporte y asistencia social.

“La familia Jenkins ha actuado con responsabilidad y legalidad para proteger y resguardar el patrimonio de la institución y garantizar, como ha sido, la continuidad de su labor altruista.

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“Por ello, como institución que respeta y promueve el Estado de Derecho en nuestro país, puntualiza que es nula la actuación de un juzgado de la Ciudad de México (CDMX) que habría ordenado un supuesto embargo en contra de esta Fundación.

“Dicho juzgado carece de competencia para conocer del asunto, dado que la Fundación tiene su domicilio en el estado de Jalisco y, como consecuencia, todas sus actuaciones están afectadas de nulidad, como ha quedado debidamente acreditado en el Juzgado Sexagésimo Civil del Tribunal Superior de Justicia de la capital”, eso es lo que dicen los demandados que no radican ya en México y están haciendo todo por el manejo del patrimonio, que originalmente William Jenkins determinó que no fuera manejado por su familia.

Hay datos de que los recursos fueron trasladados a la Fundación para el Desarrollo Latinoamericano en Panamá.

La Junta de Puebla señala en su demanda que todo este procedimiento se hizo sin la autorización de este organismo y por ello solicitó, como medida precautoria, el embargo de los bienes y cuentas bancarias de los miembros de la familia Jenkins.

Con la decisión del juez se embargarían todas las cuentas de la familia en el sistema financiero, así como inmuebles personales y a nombre de la Fundación. El embargo incluye a los hermanos Roberto, Margarita, María Elodia y Juan Carlos Jenkins de Landa, así como a su madre Elodia Sofía de Landa de Jenkins.

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“Igualmente a Juan Guillermo Eustace Jenkins y a los abogados de la familia, Alejandro González Muñoz, Virgilio Rincón Salas y Carlos Román Hernández, quienes fueron los representantes legales en el procedimiento de donación”.

Hay un dato importante, ya que para el aseguramiento de bienes, el juez de la Ciudad de México pidió a través de un juez en materia civil de Puebla, que el Instituto registral y catastral estatal se abstenga de cualquier modificación para cambiar el registro de los inmuebles que fueron objeto de la donación de 2014, entre ellos, el campus de la Universidad de las Américas y el Club Alpha.

El pleito continúa y al parecer no hay riesgo en la operación de la Udlap y los Alpha, pero el conflicto tarde o temprano se resolverá y si se cumple el testamento de William Jenkins los recursos pasarán al dominio del gobierno de Puebla y no quedarán en manos de su familia.

 

De las anécdotas que se cuentan


De 2019 a 2020, las librerías mexicanas dejaron de vender alrededor de cinco millones de libros. Sí, leyó usted bien, cinco millones de libros que representaron alrededor del 64 por ciento, entre ambos años.

La tragedia se cuenta por sí sola. Cientos de librerías cerraron sus puertas, miles de empleados fueron echados a la calle y en términos culturales, las consecuencias son incalculables.

Los expertos dicen que leer un libro requiere de un interés mayor que hacerlo en el teléfono, independientemente del monumental desgaste que tiene el ojo a la hora de enfrentarse a una pantalla.

¿Cómo leer “La guerra y la paz” en el celular?, por ejemplo.

Los libreros mexicanos han estimado que, alrededor del 42 por ciento de los lectores se enfocan al entretenimiento y poco menos del 23 por ciento lo hace por obligación escolar o del trabajo. El porcentaje restante se divide entre motivos religiosos y todas las demás posibilidades.

Es un hecho que el mayor volumen de las ventas actuales de librería es por línea.

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El libro físico sobrevive y aún tiene cierto aprecio, particularmente entre las personas que encontraron en el papel impreso algo más sensorial que leer un PDF, por ejemplo.

Entre todo esto, hay un ramo comercial que poca o ninguna mención ha tenido por las autoridades federales, estatales y municipales, como son las librerías de viejo, esos lugares que usualmente guardan auténticas joyas entre tanto texto que alguna vez engalanó una biblioteca y el estante familiar.

Hay que pensar cómo preservar a esos establecimientos.

Si usted tiene la posibilidad, enséñele a leer en papel a los pequeños de la casa.

Salvará algunos empleos y, sobre todo, ayudará a mantener uno de los bienes más preciados de la humanidad, que es la cultura.

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