Omar, explicando la detención de Joaquín Alonso Piedra

Todo en familia


Por Fernando A. Crisanto el 03/05/2021 - 05:55

Félix Salgado Macedonio no acababa de reponerse de la tunda que le propinaron el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, cuando le cayó otra. Como los chistes malos, al guerrerense le dieron dos noticias, una buena y una mala.

La buena es que le obsequiaron el manejo total de Morena en el estado de Guerrero, en la figura que él quiera, que puede ser delegado, y con eso podrá hacer y deshacer lo que se les antoje a él y a Andrés Manuel López Obrador.

La mala es que, a su hija, quien supuestamente va a ser la próxima gobernadora de Guerrero, los medios de comunicación le embarraron en la cara que es una “Juanita”, que sólo cumplirá las instrucciones de su padre, quien será el verdadero poder, y peor a su suegro, Joaquín Alonso Piedra, dueño de “Precisión y Garantía”, un taller de maquinado de piezas metálicas, lo involucran con el trasiego y venta de drogas.

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Ese taller fue objeto de una visita de los Zetas, el 22 de junio de 2016.

Mataron al velador del lugar. También, en algún momento fue secuestrado el propio Alonso Piedra, quien es padre de Iván Alonso Bustamante, esposo de Evelyn Salgado Pineda, hija de Félix Salgado Macedonio, y ahora candidata al gobierno de Guerrero, quien presume como mérito académico un curso de Excel.

Joaquín Alonso se dedicó por años al lavado de dinero para la organización Beltrán Leyva. Cuando Salgado Macedonio era presidente municipal de Acapulco, la actividad criminal de ese grupo delictivo se disparó como pocas veces se había visto en el puerto del Pacífico.

Los negocios de Édgar Valdéz Villarreal se expandieron sin control en Acapulco. Valdéz Villarreal fue jefe de escoltas de al menos dos de los hermanos Beltrán Leyva y de ahí salió el recurso para montar su propia pandilla, el “Cártel Independiente de Acapulco”.

Por su parte, Iván Alonso Bustamante fue en su momento coordinador de vinculación empresarial de la fundación priista Colosio en Guerrero.

Un operativo de la Policía Federal se encargó de detener a Joaquín Alonso Piedra, el 27 de julio de 2016. El encargado de esa acción fue el entonces coordinador de la División de Investigación, Omar García Harfuch, actualmente secretario de Seguridad Ciudadana en la Ciudad de México.

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Dicen los que saben que éste es uno de los motivos por los que a García Harfuch no lo quieren por Palacio Nacional. La especie tiene sentido si se piensa en que el jefe policiaco de la Ciudad de México no ha aceptado “las invitaciones” que le han enviado para que se una al gobierno federal.

Formal, García Harfuch ha dicho que prefiere seguir trabajando con su jefa, Claudia Sheinbaum, pero que entiende cómo es la cadena de mando. En el fondo, el policía sabe que su mejor opción es mantenerse lejos del Palacio Nacional.

Como se ha dicho, la historia en torno a Salgado Macedonio no ha terminado y es evidente que es una novela rebosante de estiércol que permite darse una idea de los intereses a los que representa el político guerrerense, tan estimado y cuidado por el presidente López Obrador, quien le permitió ejercer el nepotismo, aunque sea un ejemplo de corrupción.

 

De las anécdotas que se cuentan

El 8 de enero de 2017 en su cuenta @lopezobrador_  afirmaba el precandidato presidencial:

“Calderón busca reelegirse con su esposa, Moreno Valle también quiere de candidata a su mujer y Yunes a su hijo. Nepotismo y vil corrupción”, lo subió a 6.12 pm de ese día.

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Ahora en el caso de Guerrero con Salgado Macedonio y la decisión de Morena de postular a su hija como candidata al gobierno del estado, ante la imposibilidad legal de que él lo haga, el presidente López Obrador no ha subido nada sobre el tema a sus redes sociales.

¿Se acabó el nepotismo? Es pregunta anticorrupción.

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*AR